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Primera muerte (El Purgatorio)

  • Foto del escritor: Javier Mariano Rubio
    Javier Mariano Rubio
  • 22 sept 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 21 oct 2022


¿Qué pasó, mi compa? ¿Al fin sí se rajó? ¡No, no me he rajado! Está bien, no se ahuite: hoy en día, mucha gente se vence; no se sienta mal, solo son síntomas del universo. ¡Pero no, no me rajé! Aquí no tiene nada qué fingir. Ya no está en la vida; aquí todos le sabemos sus “secretitos”: sus deudas, sus represiones, sus depresiones; en serio, nada de qué avergonzarse. Entonces, ¿estoy muerto? Yo me acuerdo de querer cruzar corriendo la vialidad… ¡Así es! No quiso utilizar el paso a desnivel y es sabido que no fue por pereza; al menos, no de la que muchos supusieron allá.


Bueno, y dígame… ¿dónde me encuentro? ¡Ah, pues bien muerto, y en el Purgatorio! ¡Oh, perfecto!, entonces, solo es cuestión de tiempo para que me suban. No, no; no se equivoque; las cosas no son como las cuentan allá; aquí nadie ha sabido de nadie que llegue a ninguna tierra prometida, o al Cielo, ni nada de eso; aquí las cosas son igualitas que allá. ¿Quiere decir que no hay ningún cambio? Cambio sí hay: ahora está muerto; y ya no se puede volver a morir; no tiene cuerpo y habrá gente allá que lo extrañe; fuera de eso, todo lo demás es la misma. A ver, explíqueme más, por favor. No hay mucho que pueda decirle; solito se irá acostumbrando; aprenderá a llevarse con todos, y a utilizar las herramientas que trajo de allá. Pero, ¡pero,… herramientas, cuáles! Ya llegó, ¿qué sabía hacer allá, qué le gustaba?; esas cosas son valiosas aquí; con eso busque un trabajo, haga lo posible por aparentar una vida, consiga amigos, almas afines y espere; el asunto es etéreo, los empleos que aquí se ofrecen tienen que ver con emociones y sentimientos; por eso si sabe pintar o toca algún instrumento, o hizo alguna cosa de esas, no le va a costar trabajo; si usted es de los privilegiados puede trabajar con Arte, que es lo más apreciado por estos lares; algunos más afortunados trabajan con memorias. ¿Y eso por qué? Pues porque es liberador; allá no saben en realidad el significado de muchas cosas; ahora las irá sabiendo; si se mueve bien, puede tener una existencia nada infeliz, o por lo menos vivir conforme. ¡No, no puede ser!; ¡cómo es posible que vaya a ser lo mismo!; ¡después de tanto joderme el lomo y ahora seguir solo en la conformidad! Pues no veo por qué no lo cree; no se crea tanto lo que digan por allá. En realidad, nadie vivo ha llegado aquí; ¿cómo podrían saber lo que es la muerte?, son solo especulaciones. ¡No, ni madres!; ¡me resisto a pensar que todo lo vivido sea solo para llegar a un lugar igual de jodido que el anterior!


¡Uh, pues qué pena que llegue sintiendo eso! No es de mi incumbencia juzgarlo, pero por eso está así de jodido; lo que sí, es que cuando se amolde a las circunstancias, hasta podrá ir allá a visitar a sus seres queridos; de vez en cuando va a poder percibir olores, y hasta podrá ir a escuchar música en vivo; entre más se rinda, más podrá disfrutar de las cosas que no se dio cuenta antes que disfrutaba; al fin que el Purgatorio es eso: es darse cuenta de haber perdido algo, sin saber siquiera lo que fue; es una sensación de insatisfacción que no desaparece nunca; es el aroma impregnado en una ropa guardada hace mucho tiempo en un cajón que se abrió por accidente.

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